Arquitecturando en tiempos de Coronavirus

Actualizado: hace un día

Texto e imágenes del Dr. en Arq. Humberto González Ortiz* FUNDARQMX**


“…Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas…

puede cambiar el mundo…”

-Eduardo Galeano-


  1. RETOMANDO LA ESCRITURA EN TIEMPOS DEL COVID 19


Nuestro mundo ha cambiado radicalmente desde mi último escrito qué fue hace… Ya ni lo recuerdo. En los últimos meses mi vida de doctor arquitecto se difumina en mi trabajo de Jefe de Obra en una constructora en Barcelona. Conduzco demasiado para mi gusto. Antes, podía ejercer más de peatón que miraba, que observaba, que escribía; antes, podía viajar en metro y escribir poemas, palabrotas, vocablos, inicios de artículos; antes, era más fotógrafo que ahora; antes era más doctor arquitecto de lo que soy ahora.


Mi formación académica me permite analizar, reconducir, proponer y, sobre todo, ¡Hacer! Lo más importante que he aprendido en mi vida es que, la única manera de demostrar lo que uno piensa y dice, es “haciendo”… “Investigación en la Acción” lo llama mi Maestro Carlos González Lobo. Y es esa, la premisa sobre la cual desarrollo mi vida.


Reviso las cifras del COVID19 en España y se me desgarra el alma: 242 mil infectados; casi 25 mil muertos; cerca de 115 mil recuperados. Las calles vacías, las escuelas abandonadas, los funcionarios sin función, peluquerías, panaderías, lavanderías, bares, pequeños comercios, todo cerrado a cal y canto. La economía suspendida por un virus que nadie ve pero, que ha devastado a la humanidad entera.




Barcelona durante el estado de alarma. Sábado 28 de marzo de 2020.

Imagen propiedad de Humberto González Ortiz


Las cifras en el mundo: más de 3.2 millones de personas infectadas; mas de 233 mil muertos. Los seres humanos nos hemos tenido que guardar en casa para protegernos de la pandemia y, con cierta ironía, corroboramos que, la naturaleza, no nos ha echado en falta para nada.


Nuestros mares en semanas se volvieron cristalinos, transparentes; los ríos limpios y con peces. En Barcelona los jabalíes tomaron las calles de la montaña de Collserola ¡El aire se volvió respirable, sin nosotros!... ¡Vaya paradoja!

Hace mucho tiempo que no escuchaba mis propias pisadas al andar por la otrora tumultuosa Barcelona ahora, CALLADA.


Hoy Barcelona, no es que vuelva a ser de los barceloneses que, forzados, estamos metidos en casa haciendo panes, pasteles, galletas y yoga; hoy Barcelona, pertenece naturaleza que la ha tomado como suya; y vemos los árboles hermosos, frondosos, verdes, espléndidos; y vemos las calles silenciosas, con sus golondrinas mañaneras, con sus murciélagos nocturnos, ¡con sus palomas que no entienden por qué no hay nadie a quien molestar!


El próximo 4 de mayo comienza la desescalada gradual que permitirá que, nosotros humanos inconscientes, volvamos a tomar la ciudad poco a poco, de manera gradual. Algo de miedo me da, se los confieso.


2. ¿QUÉ PASABA EN BARCELONA ANTES DE LA PANDEMIA?


No hace mucho, esta ciudad era un bullicio de gente, sobre todo de turismo barato, de ese que, hasta hace unos meses, era una plaga (¡me recuerdan las palomas que se meten, y entrometen por todos lados, ensuciándolo todo y cagándose en todas partes!). La plaga de turistas, andaban por allí, con su samsonite haciendo una escandalera por las calles de nuestra ciudad. Miraban Google maps, y se deban de frente contra farolas, transeúntes y cagadas de perro. No sé si eran o no, amantes del buen urbanismo, de las calles peatonales, de la arquitectura modernista, del gótico del centro o de la bella Catedral del Mar que comenzó siendo románica, y que se alza esbelta, bellísima en el barrio del Born de Barcelona. Ellos (los turistas me refiero), iban a su bola, buscando entre calles cutres y estrechas, el apartamento turístico más barato del mundo mundial daba lo mismo si en esa escalera molestaban o no, a los vecinos que, como yo, pagamos religiosamente nuestras hipotecas y alquileres, nuestros Ibis, nuestras tasas de las basuras, nuestros impuestos para la policía, el agua corriente, la electricidad, el transporte público o la limpieza de las calles. Y que, inexorablemente, padecíamos la plaga del siglo XXI: el turismo barato. ¡Todo por el bien de la economía de Barcelona, nos decían!


La gentrificación se había (se ha) apoderado de los principales barrios de la ciudad, Sants, San Antonio, el Ensanche, Poble Sec, Poble Nou… De todos lados nos expulsan a los ciudadanos que trabajamos, pagamos impuestos y que, a lo largo de los años, hemos construido esta Barcelona que ahora, nos ignora.


Ese turismo hasta hace nada, bajaba de espaciosos cruceros en el puerto de Barcelona, parecían manadas de ñus que, sin rumbo, corrían andaban, se metían en la tiendita del “paki” a comprar galletas, baguettes y atún. Comían en cualquier lado, dejaban allí sus basuras, hacían largas colas en la Sagrada Familia, la Pedrera, la Casa Batlló; a media tarde agotados, volvían a sus barcos a cenar el menú incluido en su pasaje. Por las noches la Ciudad quedaba agotada, ultrajada, devastada, sucia, meada y oliendo a droga.


¡Turismo moderno, le llamaban!...


3. DESPUÉS DE UN TIEMPO ENTRE SILENCIOS


A lo largo de más de 20 años, he ejercido como “crítico de arquitectura” con rigor. Y aquí me tienen, escribiendo mis inquietudes sobre lo qué vendrá después del Covid-19; sobre qué pasará con el nuevo urbanismo, la ciudad, la pobreza que crecerá en todos los continentes, qué arquitectura necesitaremos … Como arquitectos e investigadores, debemos urgentemente REPARAR y PROPONER.


Nadie puede negar que se nos viene encima una nueva recesión económica.


Llevo meses en silencio, caminando, observando, analizando, escribiendo en pies de página, leyendo, sufriendo los coletazos de la crisis, el no dinero, la precariedad, la ciudad ajena, la gentrificación de mi barrio, de mis calles, de mis tienditas, de mis bares, de mi Sol, de mi aire.


Leo al filósofo alemán Markus Gabriel en una entrevista en EL PAÍS que dice: <… Hay toda una tela de araña de problemas, pero creo que hay un epicentro de este terremoto global, que es la crisis de representación. La gente duda de los medios de comunicación, de los representantes votados en los parlamentos y de manera más general, y aquí es donde entra la filosofía, se extiende la idea errónea de que no podemos conocer la realidad. Que hay hechos alternativos, fake news y que la gente piensa que es muy difícil saber cómo son las cosas realmente. Ahora los humanos se relacionan con la realidad como si estuviera muy lejos...> (1)


Llevo décadas criticando la manera en que ejercemos la profesión arquitectónica, tan ajena a la realidad del 70% del mundo pobre, que hoy más que nunca necesita con urgencia, escuelas, agua limpia, aire puro, alimentos frescos, mares limpios, hospitales, viviendas dignas, calles peatonales, paredes de piedra con bugambilias, ciudades donde lo importante sean las personas y no, las marcas, los consorcios, los alcaldes, los presidentes, los malls, los tótems arquitectónicos que cuestan miles y miles de euros. Necesitamos con urgencia que los arquitectos se dejen de sandeces egocentristas y vuelvan al estudio, a los papeles transparentes, al lápiz HB que dibujo suavemente lo necesario.


Los arquitectos, como muchos gremios del mundo actual, nos han mentido, han creado un mundo yuppie de mentiras, o de solo sus verdades. Los arquitectos se vendieron al capital y consolidaron esta estúpida Obsolescencia Arquitectónica, y repartieron sus “icónicos edificios” por todo el mundo; todos los alcaldes del mundo querían como he dicho en repetidas ocasiones, tener un Calatrava, un Foster, un Ghery, una Zadid, un Nouvel, un Tusquets y, lo que es peor, algunos alcaldes se conformaban con sus malas copias de “arquitectos locales”.


Y así estamos hoy, llenos de iconos arquitectónicos exquisitos, caros, superfluos, sin sentido.


Por ejemplo, en Nuevo York, se inauguró el año pasado con un costo de 150 millones de dólares, una escultura de 15 pisos, integrada por 154 juegos de escaleras interconectadas entre sí, la pieza maestra del nuevo Manhattan, decían y, hoy en día, Nueva York es uno de los principales focos de la pandemia del Covit-19 ¿Por qué? Porque la mayoría de los neoyorquinos no vive en Manhattan, sino que viven en condiciones de insalubridad arquitectónica, hacinados en cuartuchos sin ventanas, sin ventilaciones naturales y por ende, con trabajos precarios y lejanos de sus residencias habituales. Por ello, no pueden quedarse “en casa”, para pasar la pandemia, y deben salir a buscar unos pocos dólares para sobrevivir. <… Las familias afroamericanas e hispanas ganan entre 71 centavos y 74 centavos por cada dólar que gana una familia estadounidense promedio…>(2)


Cito un texto que escribí para la revista Brasileira Vitruvius en 2014: <… Se cree que el siglo XXI se inicia con la mitad de la población del mundo viviendo en áreas urbanas, proporción que se estima llegue al 75% en el 2025, previendo que el 90% del crecimiento poblacional se produzca en áreas urbanas. Hace décadas ya que la realidad nos ha rebasado y casi nadie había movido un dedo hasta hoy, por preguntarse aquello de la Responsabilidad Social en Arquitectura. Pero el estado de crisis en que actualmente se encuentra la sociedad contemporánea no es exclusivamente, debido a crisis económica global (que también), sino que también, es consecuencia de una profunda crisis de ideas y valores. Y por ello ahora vienen como pirañas aquellos que ni por asomo les interesa el bienestar común (al menos hasta ayer “no vendía revistas”), nos quieren adoctrinar y poner en valor (¡el suyo claro!) ‘el sentido de lo humano’, la “humanidad” de la que la Arquitectura, ¡nunca debió de alejarse!... >(3)


Y tristemente este discurso, sigue vigente. Se han intensificado las gentrificaciones, el turismo de masas, el abaratamiento del derecho al trabajo, los cruceros que inundan nuestras ciudades decenas los fines de semana contaminando el mar, la ciudad, la belleza.


Seguimos con las plazas abarrotadas en verano, para aliviar la inhabitabilidad de pisos minúsculos, seguimos con geriátricos caros, escasos, privados y mal equipados, seguimos con la seguridad social arrasada por los consorcios de las farmacias, las clínicas privadas y los gobiernos buitre.


Tenemos también, el buenismo de lo “políticamente correcto”, discursos progres, que afirman que todos, deberíamos guays, cools y solidarios ¡Refugies Welcome! grita nuestra alcaldesa mientras, los miles de vagabundos, sin techo, homeless o como queráis llamarlos, siguen en la misma esquina, en el mismo cajero, con su misma ropa vieja de hace años en esta Barcelona que da la espalda a sus ciudadanos pobres. Muchas barriadas de Barcelona y ciudades aledañas se están volviendo inseguras, violentas. Los trapicheos de droga cada día son más comunes, subir al metro de Barcelona en según que líneas, se ha convertido en una gimcana.


Es decir, basta ya de discursos vacíos y de falsos progresismos. Es decir, señores ¿Qué podemos hacer para atajar estos problemas? ¿Con qué recursos económicos contamos? Debemos urgentemente a Reparar y Proponer.


4. INCERTIDUMBRES, NO CONCLUSIONES


Ser crítico no quiere decir ser políticamente correcto, ni tampoco estar en desacuerdo con todo, ser crítico debería servir para enseñar alternativas a nuestros jóvenes arquitectos. Mostrar que sí hay alternativas a la arquitectura del stablishment que, tan mal han gestionado tanto la enseñanza universitaria, como la construcción de las ciudades en los últimos 20 años, al menos.


Ser crítico debe servir para no olvidar a propositores, pensadores y buenos arquitectos constructores como Alvar Aalto, Juan O`gorman, Antonio Pastrana, Aldo van Eyck, Marina Weissman, Rogelio Salmona, Carlos González Lobo. Vinculemos la enseñanza de la arquitectura CON LA REALIDAD y, por tanto, dejemos de pensar, proyectar y construir ciudades ajenas, ridículas, inhabitables, insolidarias.


Esta pandemia nos ha sacado los colores a todos, nosotros, los arquitectos, estamos obligados a crear un nuevo mandato moral, una nueva moralidad que incluya, un nuevo urbanismo que sea verde, limpio, para todos; una habitabilidad que incluya también agua, escuelas, hospitales, columpios rojos para los millones de ciudadanos que siguen subiéndose en pateras y arriesgando sus vidas por “venir” a este primer mundo que, paradójicamente, esta repleto de desigualdades, de cuartos mundos que nos gritan, que nos exigen, que nos piden socorro, por favor… ¡HACED ALGO!


Las nuevas tecnologías han servido para idiotizar, esclavizar, las nuevas tecnologías han servido para que las mentiras lleguen a todos los rincones del planeta; el miedo sigue adentrándose en el ADN de lo humano, no hacemos nada, estamos inmóviles, no sea que perdamos el salario, la casa, el empleo, la hipoteca, la seguridad primermundista. Tenemos miedo a tener miedo, a decir lo que pensamos, a hacer algo, a hacer el ridículo por solo proponer, por repensar, por escribir, por construir, por proyectar lo alternativo, lo apropiado, lo necesario, lo imprescindible.


He callado un momento, mientras acomodaba mis pensamientos a la vorágine de mi trabajo diario, sigo creyendo en la arquitectura de cercanía, de azotehuela, de jacarandas, de muros de piedra, de ventanas bien colocadas para dar buena ventilación a las viviendas, de balcones, de patios repletos de naranjos, limoneros, huertos urbanos.


La nueva arquitectura que os propongo está repleta de esos valores humanos y universales que, parece, hemos perdido. Os propongo una arquitectura con equidad, con justicia social, con diversidad de género, con espacios humanos, humanizados, poéticos, debemos hacer posible que: LO IMPROBABLE SUCEDA EN EL ESPACIO.


No podemos volver a idolatrar a los grandes arquitectos que, desde su despacho de cristal, casi siempre en Rotterdam, Nueva York o Barcelona… Nos enseñen a nosotros, mindundis arquitectos de segunda, cómo quieren “ellos” que proyectemos “su” ciudad. ¡NO LA NUESTRA, LA DE TODOS!


Demos un portazo definitivamente a los edificios totémicos, emblemáticos y mediocres.


Seamos nosotros quienes, aunque sea a la pata coja, critiquemos, propongamos, gritemos, proyectemos, construyamos la verdadera Ciudad del Siglo XXI.


Construyamos una Arquitectura y un Espacio Público, Para Todos ¡Las ciudades son nuestras!


La masificación, la globalización, la precarización y el mal urbanismo son, y han sido consecuencia, de una gestión planificada para hacer de nuestras ciudades, enormes contenedores, escaparates para que, las grandes marcas, nos vendan sus productos.


Estas semanas de confinamiento, nos deben haber permitido reflexionar y decir: YO NO QUIERO VOLVER A LA NORMALIDAD, ESA, LA DE ANTES. Esa normalidad, ese establishment, nos ha traído esta pandemia mundial, nos ha dejado expuestos, frágiles, debilitados, quebradizos.


La pandemia nos ha demostrado que, la naturaleza puede prescindir de nosotros, debe prescindir de nosotros ¡No nos necesita!


Corremos el riesgo de perder nuestras libertades más básicas, en momentos de crisis tendemos a centrarnos en sobrevivir a la misma crisis y esto, siempre es aprovechado por las elites para consolidar y profundizar la desigualdad y quitarnos libertades básicas en pos, de la seguridad ciudadana.


Afirma la periodista y activista canadiense Naomi Klein: <… Podríamos pensar que estaremos seguros si tenemos una buena atención médica, pero si la persona que hace nuestra comida, o entrega nuestra comida, o empaca nuestras cajas no tiene atención médica y no puede permitirse el lujo de ser examinada, y mucho menos quedarse en casa porque no tiene licencia por enfermedad pagada, no estaremos seguros. Si no nos cuidamos los unos a los otros, ninguno de nosotros estará seguro. Estamos atrapados…>(4)


Debemos necesariamente cuidarnos los unos a los otros, el individualismo por un instante, y gracias a la pandemia (¡otra paradoja!), ha dejado paso a lo común, a lo de todos ¡Ese es el camino! Y, los Arquitectos ¡Debemos, necesariamente, que dar un paso al frente!


Sigamos en la búsqueda de alternativas eficaces para cambiar el mundo… O al menos ese trocito de mundo en que habitamos y que queremos que sea el más hermoso, el más humano y el mejor. Merecemos vivir dignamente sí, PERO TODOS POR IGUAL.


¡Este tiempo, es nuestro tiempo! ¡Este momento, es nuestro momento! ¡Cambiemos el mundo! Lo pequeño, lo único, lo local, lo ínfimo es ahora, enorme, inmenso, necesario, imprescindible. Como afirma el arquitecto, investigador y constructor mexicano Alfonso Ramírez Ponce: <en muchas escuelas, los problemas inmediatos, las obras pequeñas, nuestras tradiciones constructivas, no se consideran dignas de ser estudiadas, no son “arquitectura”. No son merecedoras de la atención de los inefables arquitectos “artistas”. Siempre pendientes de lo que sucede allende nuestras fronteras, sobre todo, lo que sucede en los países primermundistas. Que sean otros los que piensen e inventen para que nosotros copiemos. Allá, los hombres, acá los monos> (5)


Son casi las nueve de la tarde, comienza el mes de mayo en esta Barcelona confinada desde hace 6 semanas, el Sol alarga su estancia entre nosotros, las gaviotas revolotean y gritan por entre mi balcón abierto, la música me arrolla al lado del ordenador mientras escribo; ¡hace mucho tiempo que no lo hacía! Se me han acumulado las palabras, las ideas, los encabronamientos, los placeres, los decires... ¡Las URGENCIAS!


Solo puedo pensar que, la Arquitectura post Covid-19, ¡SERÁ PARA TODOS, O NO SERÁ! Pero como siempre, esta solo es la opinión de quien escribe.

  1. Entrevista: “Silicon Valley y las redes sociales son unos grandes criminales”. https://elpais.com/cultura/2019/04/17/actualidad/1555516749_100561.html?fbclid=IwAR2PAt6EVskE1rDEW15EFCnf0RwvMi1Q1XMSpyCDi6k9DuuLKFPCbjLJDw0

  2. Artículo: Coronavirus en EE.UU.: hispanos y afroamericanos, los más afectados por la crisis. https://elcomercio.pe/mundo/eeuu/coronavirus-usa-estados-unidos-hispanos-y-afroamericanos-los-mas-afectados-por-la-crisis-covid-19-ultimas-noticias-noticia/

  3. GONZÁLEZ ORTIZ, Humberto. ¡Hay que seguir vendiendo revistas! Projetos, São Paulo, año 14, n. 161.04, Vitruvius, mayo 2014 https://www.vitruvius.com.br/revistas/read/projetos/14.161/5179

  4. Entrevista: Naomi Klein: 'El coronavirus es el desastre perfecto para el 'capitalismo de desastre'. https://www.lahaine.org/mundo.php/naomi-klein-el-coronavirus-es

  5. RAMÍREZ PONCE, Alfonso. Arquitectura propia. Cubiertas de ladrillo “recargado”. Arquitextos, São Paulo, año 04, n. 047.03, Vitruvius, abr. 2004 https://www.vitruvius.com.br/revistas/read/arquitextos/04.047/593



*Humberto González es doctor en arquitectura, Barcelona-México.

**Fomento Universal para la Difusión Arquitectónica de México (FUNDARQMX) es una organización que busca contribuir al desarrollo de una cultura de recuperación, protección y conservación del patrimonio arquitectónico, ambiental y urbano, para el desarrollo y beneficio de las ciudades.


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