El Pedregal de San Ángel, patrimonio entre la lava

Sus formas y siluetas fueron fuente de inspiración para pintores de la talla de Nishizawa, Orozco o el Dr. Atl que conmovidos por sus paisajes, recrearon escenas que hoy apreciamos como registro de paisaje mexicano.

¿Por qué habríamos de considerar patrimonio una zona como la de El Pedregal de San Ángel, que hoy se encuentra fuertemente distanciada de lo que fue el concepto original de su arquitectura, urbanismo y paisaje?

¿Qué es lo que conserva ese sitio misterioso que lucha aguerrido por preservar lo poco que queda de su carácter urbano y arquitectónico original contra la incesante edificación actual de casas de todos estilos y diseños, salones de belleza, escuelas y ahora hasta centros comerciales?

¿Qué tiene de particular una geografía accidentada, un ecosistema otrora considerado dañino y hoy ignorado por muchos, un material tan bello como la lava pero que la mayoría ni siquiera percibe?




Estas interrogantes y otros factores como la historia de la zona, el arte que propició hace medio siglo y el registro de una arquitectura emblemática internacional, son motivo suficiente para detenerse a mirar, reflexionar, apreciar y sobretodo conservar El Pedregal de San Ángel.

Si bien, no podría o no debería hacerse con los mismos criterios de su gestación -pues en estos tiempos resultan tal vez poco prácticos y económicos-, sí al menos con mayor recato, con mirada sustentable y respeto por su vegetación endémica que además de ser original y hermosa, refuerzan su lógica urbana y paisajística. Asimismo, la particular arquitectura que se edificó con total consideración de relevar la naturaleza propia del lugar.

El Pedregal: habitar en la lava, es la segunda exposición itinerante que realiza FUNDARQMX, la cual se presenta hasta el 12 de marzo de 2015 en el Centro Cultural Pedregal.


Nota: El Pedregal de San Ángel, sobreviviente del siglo XX


En ella podrás apreciar una recopilación de información del sitio, así como fuentes inéditas que por primera vez pueden verse fuera de sus archivos originales como es el caso del artículo que escribió Diego Rivera mostrando su interés en la conformación de un nuevo desarrollo en la zona; frases y anotaciones del arquitecto Luis Barragán o fotografías del urbanista Carlos Contreras.

La muestra nos lleva de la mano por un recorrido que incluye la historia del sitio desde sus inicios en el 2000 a.C. -con los asentamientos de Cuicuilco y Copilco-, hasta mediados del siglo pasado, cuando artistas, arquitectos, ingenieros, urbanistas y promotores planearon, diseñaron y construyeron el lugar promocionándolo no sólo en México sino en Estados Unidos, Francia o Japón.




La protagonista de la exposición es la lava petrificada cuyos orígenes se remontan a 300 años antes de nuestra era, arrojada por el volcán Xitle. Sus formas y siluetas fueron fuente de inspiración para pintores de la talla de Nishizawa, Orozco o el Dr. Atl que, conmovidos por sus paisajes, recrearon escenas de enorme belleza que actualmente apreciamos como registro de este único y espectacular paisaje mexicano. 

Esta exposición reúne mapas, planos, fotos, fachadas, interiores y diversidad de imágenes que narran de forma sencilla pero precisa, la manera en que Luis Barragán planeó este desarrollo urbano que llegaría a ser ejemplar por su estructura, moderno en su arquitectura y sobre todo, hermoso en su tratamiento de paisaje: elegante y sensorial.

Gracias a las fotografías de Armando Salas Portugal, podemos admirar no solamente varias de las casas más representativas, sino también cómo fue el conjunto en sus inicios y lo que se ha modificado, como la escultura "El animal herido", de Mathías Goeritz o las rejas de acceso al conjunto, sus fuentes y áreas comunes.


La curaduría no sólo toca el tema habitacional de la zona sino que al encontrarse dentro de la reserva ecológica del Pedregal de San Ángel, nos muestra Ciudad Universitaria con su Estadio Olímpico, ejemplo de un plan maestro que aún funciona y conserva a pesar de las reducciones que ha sufrido.

La mayoría de las casas presentadas -edificadas en la década de los 50 y 60 del siglo XX-, destacan por la particular admiración y tratamiento de la lava que se convirtió en excusa para edificar arquitectura moderna de manera armónica con el lugar. La exposición busca resaltar su glorioso pasado y mostrar porqué es digno de preservarse, valorarse y difundirse. Ver artículo en obras Web


Escrito por: Gabriela Sánchez Serrano, Maestra en Diseño Arquitectónico por la UNAM, su tesis se orienta al urbanismo y sustentabilidad, problemática ambiental que ha integrado en su trabajo como arquitecta interiorista y Architectural Consultant. Es docente en el Departamento de Arquitectura y en la Dirección de Educación Continua de la UIA.

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