La Casa Estudio de Max Cetto

Actualizado: 18 ago

Por Arq. Jesús Tovar* ilustrado por Rosario Gutiérrez**

Dedicado a mi amiga Bettina Cetto***


En 1998 fui seleccionado con un grupo de compañeros en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Coahuila para desarrollar proyectos preliminares del nuevo Campus de la Ciudad Universitaria que sería construido en Torreón. Estos, serían tomados como base de nuestra tesis e hicimos un viaje de estudios a la Ciudad de México. Visitamos con asombro la famosa Ciudad Universitaria que se encuentra dentro de lo que es un microcosmos único en el país, el Pedregal de San Ángel, sitio de mitos y leyendas. Cuicuilco en carne viva. Recuerdo que recorrimos la mayor parte del campus y tomamos nota de todo para nuestro proyecto. Visitamos el espacio escultórico y nos subimos a muchas de las obras que están armónicamente integradas al entorno. Especialmente recuerdo el Espacio Escultórico de la UNAM, afortunada conjunción de seis artistas: Helen Escobedo, Manuel Felguérez, Mathias Goeritz, Hersúa, Sebastián y Federico Silva, con la asistencia de Roberto Acuña.


Rosario Gutiérrez. (2022) Max Cetto I [Ilustración], Recuperada el 26 de julio de 2022. Fotografía: ©Archivo Max Cetto UAM-Azc


Una lagartija del desierto visitaba a una serpiente de cascabel del Pedregal y fue un encuentro inolvidable. El paisaje es telúrico, lunar y único, no todos lo entienden, pero ese día supe por qué Luis Barragán quiso desarrollar el proyecto del fraccionamiento del Pedregal de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Esta zona forma parte de la identidad de un país, un universo paralelo que me cautivó y me formó una visión personal de arquitecto. La erupción del volcán Xitle hace unos 1700 años dejó en su perímetro una superficie rocosa y agreste de color negro con una fertilidad extraordinaria para sembrar la vegetación que se deseara. Un día, bajé al centro del Espacio Escultórico de la UNAM en el hoy Centro Cultural Universitario, y guardé una roca de unos 25 centímetros de alto en la que se ve el perfil de la lava de aquella última erupción, poros, arcilla y una textura cortante en su parte superior. Esta roca tiene hoy cerca de 1700 años de antigüedad. Ése es el Pedregal, un lugar mítico que solo algunos valoran en su justa medida.


En 1939 llegó de Alemania huyendo del régimen nazi el joven arquitecto Max L. Cetto, con una experiencia y una formación contundentes, trabajó en California, Estados Unidos, con Richard Neutra quién también inspiró a muchos de los arquitectos de aquella época y posteriores. Al llegar y gracias a su esfuerzo, Max L. Cetto fue un “evangelizador arquitectónico” del México en formación. En aquella década del periodo postrevolucionario, el país era como un adolescente que busca su identidad, no sabía si seguir los modelos historicistas o seguir una ruta nueva y fresca. Cetto ayudó señalándola en el Pedregal con la construcción de su hoy famosa Casa-Estudio. El arquitecto diseñó la primera casa del fraccionamiento con una forma de pensar nunca antes vista, una forma de ver la arquitectura que luego hizo mella en México. Nos invitó a ver con sus ojos y a vivir mejor.


Rosario Gutiérrez. (2022) Max Cetto II [Ilustración], Recuperada el 26 de julio de 2022. Fotografía: ©Archivo Max Cetto UAM-Azc


Esta casa proyectada y construida para su familia que podría pensarse una evocación del país dejado, no lo fue. ¡En eso estamos muy equivocados! La visión de Cetto no sólo fue dejar Alemania atrás sino integrarse a su nuevo país, México. Supo claramente que ese proyecto representaría su nueva visión de ser “alemán, mexicano y del Pedregal” y lo logró ampliamente. La verdadera Arquitectura siempre nace siendo nacional para volverse universal. Su proyecto creó todo un paradigma para que un grupo más nutrido de arquitectos (un grupo ya famoso por crear obras icónicas en el Pedregal las cuales siguen siendo destruidas al día de hoy por la ignorancia) que repasaron su trabajo. Cetto fue el sendero a seguir desde el principio. El arquitecto marcó un rumbo, como el ciclista líder que le corta el aire a los que vienen detrás de él para lograr una esforzada victoria. Cetto fue ese ciclista líder. El valor de la primera casa-estudio de Cetto radica en que fue un parteaguas en la Arquitectura de México por su visión llena de cultura y de una inteligencia compartida.


Rosario Gutiérrez. (2022) Max Cetto III [Ilustración], Recuperada el 26 de julio de 2022. Fotografías: ©Archivo Max Cetto UAM-Azc


En aquellos años todos los terrenos del Pedregal no eran planos como en el desierto donde vivo. Estos terrenos, estaban llenos de maleza y roca basáltica que requería de un arquitecto con un alto grado de sensibilidad para aprovechar el entorno a su favor. Max L. Cetto traía al país una formación académica y sensible que no se aprende en ninguna universidad del mundo. Cetto era un arquitecto completo y de esos que nacen de vez en cuando. Aprovechando las formaciones rocosas, las vistas y la presencia de flora endémica del Pedregal, Cetto generó un proyecto de casa en la cual utilizó todos los recursos del sitio, madre de cualquier proyecto de primera categoría.


En la planta baja hay tres recámaras, todas con vista al jardín oriente, dos baños, la sala con vista a ambos jardines y el comedor que mira hacia el jardín poniente. Cabe destacar que la ubicación y la muy estudiada dimensión de cada ventana, son un sello insoslayable del arquitecto. El resto de la planta, la componen la sala y el comedor que se encuentran unidos entre sí en un amplio espacio que hoy conoceríamos como “un espacio de familia”, la cocina, el patio de servicio y otros espacios complementarios. En ese mismo nivel, destaca la importancia de las terrazas para complementar el conjunto de los espacios exteriores e interiores. Finalmente, en la planta alta se construyeron años después, primero el estudio del arquitecto, que tiene en su plafón un singular mosaico de colores, una amplia terraza, y otra recámara.


Materiales como la piedra volcánica, la madera y el concreto aparente, fueron la paleta utilizada por Cetto para, con pocos recursos, lograr un todo inolvidable. Por otro lado, el jardín que complementó sabiamente la esposa del arquitecto, con vegetación del lugar y extranjera, en un entorno ya existente, hizo de esta casa una verdadera lección de arquitectura local; en la planta alta, se encuentra el estudio del arquitecto con una espléndida vista y terraza, que son todo un tema para abordar, una recámara que mira hacia el jardín oriente, y un baño. Este proyecto, debería de ser estudiado más frecuentemente en todas las universidades de México y el mundo, como un caso exitoso de integración entre arquitectura y paisaje. El legado de Cetto comienza aquí, con esta casa construida en 1949 en Calle del Agua 130 de Jardines del Pedregal de San Ángel, y con el resto de sus obras que forman un conjunto coherente con el perfil de un arquitecto, quien ya es más mexicano que alemán. El arquitecto de dos mundos que además escribió en 1961 un libro llamado Arquitectura Moderna en México (hoy disponible en el sitio web de la Facultad de Arquitectura de la UNAM) para la difusión de la arquitectura nacional en el resto del mundo.



Rosario Gutiérrez. (2022) Max Cetto IV [Ilustración], Recuperada el 26 de julio de 2022. Fotografías: ©Archivo Max Cetto UAM-Azc



Un arquitecto como Max L. Cetto no solo merece un mayor reconocimiento por sus obras de gran calidad en el país, por su difusión, por su visión histórica y su crítica de la arquitectura, sino además en el campo del paisajismo, del arte y de la visión del mundo. Seguramente Hans Poelzig (a quien dedicó su libro) estará muy feliz por su aprendiz quien logró cruzar el mar y dejar un maravilloso legado en un México siempre abierto para aprender...



Rosario Gutiérrez. (2022) Max Cetto V [Ilustración], Recuperada el 26 de julio de 2022. Fotografías: Facebook Salvemos el Espacio Escultórico


Nota de la diseñadora:

Las fotografías del ©Archivo Max Cetto UAM-Azc proceden del blog de Bettina Cetto https://blog.casaestudiomaxcetto.com/ Se recuperaron con autorización de su autora.


* Jesús Armando Tovar Rendón (Torreón, Coahuila, 1975). Es arquitecto, bibliófilo y es además aprendiz de escritor. Estudió la licenciatura en Arquitectura en la Universidad Autónoma de Coahuila. Apasionado por la obra de Luis Barragán. Primer arquitecto y profesor de México en cursar el Fallingwater Teaching Residency en Mill, Run, Pensilvania. Primer arquitecto lagunero en formar parte de la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán, A.C. Ha sido catedrático de varias instituciones de la región lagunera en el campo de la arquitectura, negocios y otras áreas del conocimiento. Ha publicado más de 100 artículos sobre arquitectura y sobre otros temas en la revista Siglo Nuevo del periódico El Siglo de Torreón, El Siglo de Durango, en el ITESO de Guadalajara, en el Neutra Surviving through Design Institute de los Ángeles, California, en Fundarqmx de la ciudad de México, entre otros. Tiene su propia columna de Arquitectura y Urbanismo en Arquine que se llama “Una mirada desde Torreón”. Ha impartido más de 70 conferencias y talleres en la región lagunera y otros lugares de la República Mexicana. Su primera novela “La casa de los tres patios” ha sido presentada en la Alianza Francesa de Torreón y en el Tecnológico de Monterrey Campus Laguna. Su despacho Tovarendón+Arquitectos fomenta la arquitectura mexicana y regional por medio de una profunda preparación en el ámbito de la cultura, fundamento de todos sus proyectos. jatovarendon@yahoo.com


** Rosario Gutiérrez es estudiante de Arquitectura por la Facultad de Arquitectura UNAM, con interés en la crítica arquitectónica y Conservación del Patrimonio. Colaboradora activa en Agua Ardiente Estudio, actualmente realizando servicio social en FundarqMX


***Bettina Cetto, hija del arquitecto Max Cetto, es maestra en economía por la New School for Social Research, Nueva York; traductora certificada por El Colegio de México y autora de numerosos artículos sobre arquitectura mexicana en diversos medios, como Bitácora y Arquine. Tiene su blog digital http://blog.casaestudiomaxcetto.com y su correo es bettina.cetto@colmex.mx


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