Porfiriato: La arquitectura de la eternidad en la Ciudad de México

París fue la fuente de admiración y ejemplo a seguir por el expresidente Porfirio Díaz, quien dotó a la 'Ciudad de los Palacios' de verdaderos palacios.


De toda la arquitectura mexicana, actualmente es la arquitectura porfiriana la que con mayor certeza perdurará en los siglos venideros.

Pocos 'estilos' arquitectónicos han ostentado el nombre de una persona, como lo fue el 'churriguresco' por José de Churriguera o el 'porfiriato' por la arquitectura que se realizó bajo el impulso, la ideología y el mandato de don Porfirio Díaz (1876-1910) y que continuó influenciando el gusto en la academia y en las construcciones civiles aún entrada la década de los años 20 y 30 del siglo pasado.


Aunado a la creación de nuevas instituciones -que aún hoy en día son pilares fundamentales- del transporte, la ciencia, la educación, el gobierno y la cultura de nuestro país, Porfirio Díaz concibió de manera integral la arquitectura que las alojaría; la cual, reflejara atinadamente el orgullo, el progreso, el refinamiento y el poderío a la par de otras grandes naciones del mundo.





París, ciudad que aloja sus restos, fue como es conocido, fuente de admiración y ejemplo a seguir para el oaxaqueño. Su arquitectura así como otros estilos de ciudades europeas como Venecia fueron las mejores referencias de inspiración.

Don Porfirio dotó a la 'Ciudad de los Palacios' de verdaderos palacios: el de Correos, el de Comunicaciones, el de Bellas Artes y lo mismo hizo en diversos recintos culturales y de gobierno en el resto de la República Mexicana, teatros, presidencias municipales, iglesias, estaciones de ferrocarril, aduanas.


El Museo de Geología en Santa María la Ribera; el Sismológico Nacional en Tacubaya; incluso la salida del Drenaje de la ciudad hacia el 'tajo de Nochistongo'; la Casa de Bombas de Agua de La Condesa y las numerosas lumbreras del ducto subterráneo con agua de Xochimilco para abastecer a la ciudad de inicios del siglo XX son tan sólo algunos de los numerosos edificios que se levantaron durante su periodo en la 'presidencia dictatorial'.

Entrenó y contrató a los mejores para la enseñanza de estilos europeos en la academia, así como para la ejecución de proyectos y obras de la máxima calidad. Trajo arquitectos europeos entre los que destaca Adamo Boari y también confió en el talento de mexicanos como don Antonio Rivas Mercado para dirigir la academia y edificar el símbolo nacional el Ángel de la Independencia.


Esculturas en bronce o mármol de proporciones majestuosas, mármoles de Carrara, Italia, para pisos, paredes, columnas y escalinatas; herrerías forjadas en talleres italianos de renombre para barandales, portones y rejillas; pinturas alegóricas de los talentos y las virtudes humanas; máquinas alemanas para la ciencia. No deparó en dotar de lo mejor a los espacios públicos.



Omar Ávila/FUNDARQMX.

El estilo del porfiriato continuó siendo una influencia para los constructores aun cuando Díaz ya no era presidente. 

Todas las tipologías arquitectónicas que se edificaron en este corto periodo nos permitieron incrementar y enriquecer de manera importante nuestro glosario de términos arquitectónicos, nuestro vocabulario escrito y visual.

Gracias a su existencia, hoy forman parte de nuestra cultura palabras maravillosas como 'mansarda', 'guardamalleta', 'pancoupé', 'pilastras', 'ojival', 'gótico', 'guirnaldas', palabras que se traducen en formas fantásticas que adornan una edificación.

La belleza de las edificaciones públicas generó una fuerte influencia en la construcción privada. Las casas burguesas adoptaron ese estilo al unísono y colonias como La Juárez y la Roma tuvieron por décadas una armonía sin igual de pequeños palacios de los mejores estilos europeos, como las casas en las calles de Londres 13, Chihuahua 78 o la Casa Lamm sobre Álvaro Obregón.


El Palacio de Hierro, el Centro Mercantil, la Casa Boker, son también ejemplos de construcciones privadas extraordinarias, que son prueba de una de las épocas de mayor empuje constructivo para la ciudad después del virreinato.

La estereotomía -el diseño, corte y el mejor acomodo de las piedras decorativas en la construcción-, es una materia que se ha olvidado por completo de la carrera de arquitectura. La forja de herrerías sumamente elaboradas, las tallas en el mármol, la escala, la dignidad y la calidad de los espacios hoy, a poco más de 110 años de su construcción, siguen causándonos admiración y orgullo y es por ello que creo que será uno de los estilos más perdurables en el tiempo.

La belleza de las edificaciones públicas generó una fuerte influencia en la construcción privada. 

Sin embargo, la arquitectura doméstica requiere una especial atención para su preservación y continuidad. Existen varios casos donde las edificaciones han sido demolidas, dejando tan sólo la fachada o la primera crujía para desarrollar estacionamientos baldíos o nuevas edificaciones de vivienda que no retoman nada de la antigua construcción, siendo aún rescatable al cien por ciento lo original.





También, colonias con gran porcentaje de patrimonio arquitectónico de la época 'porfiriana', como es el caso de la Colonia Juárez, Santa María la Ribera, Guerrero o Roma, requieren de programas especiales para que las nuevas intervenciones mantengan la armonía y la belleza que les confiere la existencia de dichas edificaciones, así como, la preservación de un momento histórico de la mayor trascendencia en la conformación social, económica y urbana de la ciudad de México y del país.

Celebro mucho este homenaje que se le hace al porfiriato en todas sus vertientes y agradezco la oportunidad de transmitir la importancia que tiene la arquitectura de este periodo porque es lo más tangible que tenemos, lo más visible, lo más palpable, lo más construido, de una de las mejores herencias que nos ha dejado un gobierno.


Escrito por: María Bustamante, Arquitecta por la Universidad Iberoamericana, con Maestría en la Architectural Association School of Architecture. Fundadora de Fomento Universal para la Difusión Arquitectónica de México, Vicepresidenta de la Fundación de ArquitecturaTapatía Luis Barragán, miembro de la Asociación de Cronistas del Distrito Federal y Zonas Conurbadas, Miembro de la Asociación de Amigos Protectores del Panteón Civil de Dolores. Coautora del libro Tacubaya en la Memoria, Ciudad de México: crónica de sus delegaciones, Quintas de Tacubaya, Las Lomas de Chapultepec: 90 años en el corazón de las Lomas.

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