RECORDANDO A MI MAESTRO: Para seguir construyendo la arquitectura apropiada

Escrito por Dr. en Arq. Humberto González Ortiz* FundarqMX**


“… La tarea del educador moderno no es podar las selvas, sino regar los desiertos…”

-Clive Staples Lewis, crítico, académico y novelista inglés-


1. PROPUESTA DE CARLOS GONZÁLEZ LOBO o ESPACIOS QUE CUENTAN HISTORIAS.

Llevo meses detrás de este artículo, de este soliloquio de recuerdos sobre un amigo querido, sobre un Maestro enorme, sobre una mano extendida, sobre un abrazo largo, sobre un mail, un WhatsApp que desde México llegaba: no dejes nunca de escribir poesía, me decía Carlos González Lobo. Y aquí seguimos amigo… Intentándolo.


Que te puedo contar querido amigo, que, desde tu partida, este mundo nuestro está un poco más huérfano, un poco más asalvajado, un poco más parafraseándote a ti: “calcutizado”, más alejado del bello arte de pensar, de proyectar, de actuar, de hacer para cambiar, de proponer para cambiar, de construir para cambiar, de narrar amorosamente una nueva arquitectura donde: “lo imposible suceda en el espacio”.


Siempre he creído querido Carlos que tus obras, aparte de espectaculares por su tecnología, y por la estructuración de tus sistemas constructivos… Además, todas y cada una de ellas, están repletas de pequeñas historias de las personas que te ayudaron a construirlas, a soñarlas, a dibujarlas, a habitarlas ¡A VIVIRLAS!


Recuerdo por ejemplo cuando hablamos de que, los talleres de autogobierno de la Facultad de Arquitectura de la UNAM salieron a dar clases al centro de la Ciudad de México después de los terremotos de 1985, y hablamos de las Viviendas de la calle Labradores 79, allá en la colonia Morelos; donde utilizaste tu sistema de Gran Galpón y entre todos: estudiantes, pobladores y profesores, pudisteis rentabilizar el poco dinero que había, en una vivienda más grande y amplia. Recuerdo que me contabas aquellas charlas con las familias para preguntar cómo querían sus viviendas, una señora os comentó que quería en su habitación de matrimonio, tener un balcón para, en las noches de luna llena salir allí ¡Y hacerle el amor a su marido! Y vosotros construisteis el balcón. No sé si la mujer hizo realidad su sueño, pero cierto es, que dota de un gran contenido lúdico al hecho de construir espacios para habitar.



Vecindad de calle labradores 79. Colonia Morelos. Ciudad de México. México. Archivo personal de Carlos González Lobo.


En la escuela primaria que construisteis en San Miguel Zapotitlán para damnificados del desbordamiento del río Fuerte en Ahome, Sinaloa en el año 1991. En esa obra Carlos, utilizasteis tu sistema CGL-2[1] y la mano de obra de los campesinos, conseguisteis viviendas que aparte de baratas, aprovecharon la ventilación eólica natural, utilizasteis ladrillo en cubiertas y muros para dar mejor confort térmico en el interior de las viviendas y conseguisteis la optimización de recursos. Construisteis los moldes y os dedicasteis a fabricar dovelas de ladrillo armado por cientos, los pobladores de San Miguel aprendieron el sistema y, cuando tu no estabas, comenzaron a venderlo a las poblaciones cercanas. Alguna vez me comentaste con lágrimas en los ojos que, ellos no querían decirte nada por “no hacer enfadar al arquitecto”.


Sin embargo, considero que allí se concibió la verdadera Arquitectura “Apropiable” de la que tanto nos hablaste… ¡Y fue literal! Se apropiaron de tu sistema constructivo ¡Y lo comercializaron! Me confesaste que fue el límite máximo de la apropiación de tu tecnología por parte de pobladores expertos. ¡Sabían fabricarla! ¡Podían venderla! y en cierta manera, vivir de ello.


Después de las viviendas hicisteis una escuela y en los baños, recordando a tu maestro Antonio Pastrana, utilizasteis las dovelas con una doble curvatura que, a la vista parecía que la cubierta de los baños tuviese unas alas de paloma y, los pobladores bautizaron así a los baños: “los baños de la palomita”, tal como se conocen hasta hoy en día.



Los Baños de “la palomita”. Ahome, Sinaloa. México. Archivo personal de Carlos González Lobo.


La iglesia de El Mirasol: construida en Santiago Tianguistenco, Estado de México entre 1973 y 2002 es el fruto de la constancia y el tesón de una población que a lo largo de 3 generaciones ha construido con “su arquitecto”, “su iglesia”. Y no solo eso, habéis consolidado una identidad, una historiografía escrita a lo largo de los años y que aún hoy. La primera vez que fuimos juntos a ver la Iglesia fue en el año 2002, llegamos allí por la tarde, al verte llegar se juntó allí mucha gente a saludaros, a ti y a María Eugenia, para daros la bienvenida. Aquella cubierta metida en el medio del valle, era un alarde técnico, constructivo y proyectual, hecho en autoconstrucción con toda aquella gente que venía contenta a saludarte y recuerdo perfecto amigo que, yo iba con mi cámara filmando y en esa tarde, se levantó un viento que comenzó a mover los adornos de guirnaldas de plástico que estaban atadas en la torre de la iglesia y me dijiste: ¡No me filmes a mí, o a la cubierta, filma a los adornos que ahora con este viento están tomando una forma que solo la tendrás en este momento y que acaba de dar su sentido a la iglesia!



Iglesia del Mirasol, Santiago Tianguistenco, Estado de México. Propiedad de Humberto González Ortiz


Volví con nuestra amiga María Bustamante en 2015, y solo de saber que veníamos de parte del Arquitecto Carlos González Lobo a mirar, y admirar, su iglesia… ¡Se hinchaban como pavorreales de orgullo por saberse partícipes de haber ayudado a construir con su Iglesia, también, su historiografía como pueblo!



Iglesia del Mirasol, Santiago Tianguistenco, Estado de México. 2015. Propiedad de Humberto González Ortiz


La iglesia del pinole: En noviembre de 2019, tuve la oportunidad de ir a dar una charla en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), gracias a tu recomendación con nuestro amigo en común el Dr. Héctor Rivero. Allí pude visitar uno de tus últimos proyectos: la Kobishi Teopa Nana Guarupa que significa, “La iglesia del pinole de nuestra madre de Guadalupe", en el barrio tarahumara de Ciudad Juárez, Chihuahua.


Los indígenas acudieron a la Facultad de Arquitectura de la UACJ y solicitaron ayuda técnica para la construcción de su Iglesia. Diste la ayuda técnica para la que construcción fuese fuerte y bonita, tal como te pedía la gente, propusisteis un sistema constructivo novedoso y preparasteis una maqueta a escala de una bóveda para que la gente se convenciera del sistema constructivo y allí está el edificio, bellísimo y construido poco a poco, como el Mirasol, conforme la gente fuese teniendo recursos para ello.


Cuando el proyecto estaba acordado la comunidad pobre se preguntó el ¿Cómo iban a hacerlo? No había dinero, así que entre todos decidieron producir, embolsar y vender pinole: era su producto, el que les daba sentido identitario, lo comercializaron en la ciudad, transportándolo en morrales y fue así como reunieron los recursos materiales para la construcción de “su iglesia”



Iglesia Kobishi Teopa Nana Guarupa. Ciudad Juárez, Chihuahua. México 2019. Propiedad de Humberto González Ortiz



Iglesia Kobishi Teopa Nana Guarupa. Ciudad Juárez, Chihuahua. México 2019. Propiedad de Humberto González Ortiz


En mi visita en 2019, me comentó Héctor que el barrio y los indígenas, poco a poco, habían consolidado la construcción de los bordes de su barrio. Termine con mi visita mirando desde la iglesia, a la frontera de los Estados Unidos y pensé: allá, del otro lado, estaba el mundo occidental, con sus rascacielos y sus freeways y allí, al lado mío, junto a la Iglesia, estaban unos niños jugando al futbol en su plaza, en su Iglesia, hecha amorosamente vendiendo pinole y con el esfuerzo de todos ellos, indios tarahumaras que durante muchos años debían cruzar esa frontera que ahora, se desvanecía mientras iba oscureciendo la tarde y se ensanchaba, y se hacía gigante en mi memoria, la historia de su Iglesia construida con sus propias manos, como su identidad, su cultura, su ser en el mundo.


En 2017 María Eugenia me había comentado, que habíais colaborado en un proyecto comunitario en apoyo de la población de Santa Cruz Cuautomatitla, en el Estado de Puebla; utilizasteis el sistema Gran Galpón. Proponiendo un prototipo antisísmico llamado: la Casa-escuela para la Reconstrucción del Sismo, ocurrido en México en aquel septiembre de 2017. Una propuesta innovadora con lo que llamasteis “triedro solidario”, un refuerzo estructural que, con castillos dentados y refuerzos horizontales de acero a cada cuatro hiladas, garantizabais una estructura sismo-resistente.


Tu labor allí querido amigo, fue nuevamente llevar la posibilidad técnica de una vivienda “de a de veras” a los campesinos e instruirlos y enseñarles allí, en el terreno que sí, que, si es posible construir una casa económica, hecha entre todos y aprender una nueva metodología constructiva, con la ayuda profesional de los técnicos solidarios universitarios. Y allí estuvisteis querido amigo, enseñando a la gente a re-construir de nuevo sus viviendas, hilando pacientemente y solidariamente, esa posibilidad de empezar de nuevo a entretejer historias vitales de cada familia que recibió el asesoramiento técnico de un experto en edificación de casas populares, como te mencionaron, en “Aplauso al corazón” de tu amigo, Guillermo Briseño.



Prototipo Antisísmico. Puebla, México 2017. Archivo personal de Carlos González Lobo.



Prototipo Antisísmico. Puebla, México 2017. Archivo personal de Carlos González Lobo.


Posteriormente en noviembre de 2019, en mi visita a Ciudad Juárez, en el cierre de la cátedra, el doctor René Saucedo, jefe del Departamento de Arquitectura de la UACJ, a petición tuya nos expuso lo que llamasteis: Arquitectura de reconstrucción: Puebla 2017. Y allí vimos todos que, lo que empezó como un posible en aquel cuartito donde explicaste a los campesinos cómo, serían sus nuevas viviendas, y con ellos las construiste… Se consolidó nuevamente en cientos de historias de vida de gente que recibió “un Gran Galpón” y lo transformó amorosamente, en “SU” vivienda.


2. ENSEÑANZAS PARA UNA ARQUITECTURA POBRE o CONSEGUIR, QUE LO IMPROBABLE SUCEDA EN EL ESPACIO

Carlos asumiste tu labor proyectual, investigadora y constructiva desde una perspectiva alternativa a los métodos convencionales de cómo hacer arquitectura. Tu obra es, estoy convencido, una bella forma de transformar el espacio habitable, en una hábil propuesta constructiva.


Tu arquitectura se vive y se recorre, alienta los sentidos de la pupila que la observa, de la piel que la percibe y de los pies que la recorren. Tus propuestas Carlos, han apoyado durante generaciones, a muchos pobladores pobres que nunca imaginaron que, junto a “su arquitecto”, fuesen capaces de crear objetos bellos, habitables, eficientes, baratos, poético, plenos de historia y belleza.


Tus propuestas querido amigo, surgen siempre desde abajo, desde LA NECESIDAD.


¿Qué necesidad?, ¿Cuál necesidad?... LA NECESIDAD de una arquitectura diferente, LA NECESIDAD de fusionar naturaleza y arquitectura, LA NECESIDAD de calidad espacial habitable, LA NECESIDAD de una arquitectura que haga frente a una realidad cambiante y atroz o simplemente, LA NECESIDAD de transformar y ser historia. Por ello querido amigo, tus propuestas se desligan definitivamente de los eternos e interminables debates sobre los modos en que algunos “dicen” debería darse el quehacer arquitectónico actual. Por ello querido Carlos, sigues por aquí entre nosotros, tu legado y tu determinación de creer en lo que hacías; ha calado hondo en muchas personas que han retomado con responsabilidad y amor, ese legado tuyo y apuntan sus esfuerzos hacia lo diferente y alternativo porque lo seguimos considerando, y perdona que aquí me incluya querido Carlos: urgente, imprescindible, impostergable… NECESARIO.


Es España hay muchos que siguen, que seguimos, neciamente creyendo en otra posibilidad de habitar el mundo, me vienen ahora a la memoria, por ejemplo: Pedro Lorenzo, Julián Salas, Esteban de Manuel; todos ellos grandes amigos tuyos Carlos que te recuerdan cada día y continúan con esa labor académica, proyecta y de proyecto debatiendo sobre nuestro “ser en el mundo” desde la alternativa de lo posible en este mundo repleto de imposibles, de palos en las ruedas, de canallas que se alinean con la arquitectura bien. Aquí en España hay voces en Barcelona, en Madrid, en Sevilla que, durante años, fuiste pilar fundamental de sus cátedras, diste conferencias magistrales la Escuela Politécnica de Barcelona, en la Politécnica de Madrid y en la Escuela de Arquitectura de Sevilla. De hecho, puedo afirmar que, parte de tu legado desde esta vieja Europa está allá, construido: aquellas viviendas para maestros en Nicaragua fruto de tu colaboración con Esteban, las viviendas de bóvedas de yeso para los refugiados en Mauritania construidas en colaboración con Julián Salas y, los cientos de jóvenes que estuvieron presentes en tus charlas, clases y obras que, como bien decía Antonio Pastrana quedaron cogidos por el anzuelo y ya no se sueltan.


¿Qué decir de nuestro querido México amigo mío? Allá en Ciudad Juárez, nuestro amigo Héctor Rivero Peña dirige en el Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), la “Cátedra Patrimonial Carlos González Lobo” que, desde el año 2012 y junto al Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte (IADA), está dedicada a temas específicos de vivienda, urbanización y tecnologías de bajo costo inspirados en tu trayectoria profesional querido Carlos como promotor de proyectos de autoconstrucción donde propusiste tecnologías apropiadas y apropiables para las poblaciones pobres de México. Y cito a nuestros amigos comunes de Ciudad Juárez porque allí está establecida una Cátedra con tu nombre que nos continuará tirando de las orejas el día ese, que nos distraigamos, nos disipemos, nos acomodemos para decirnos: ¡Ey, tenemos un compromiso! ¡Debemos continuar ensanchando el conocimiento, la posibilidad para consolidar espacios habitables también, para los más necesitados del mundo!


Como muchas veces hablamos amigo, te he dicho que mi arquitectura la hago a través de las letras, los artículos, las investigaciones, los encabronamientos, las negritas, las poesías… Y aquí estamos ahora, sentados en esta banca del Park Güell del que tantas veces hemos hablado, esta playa metida en medio de la montaña de Barcelona que recoge la paz, el mar, las olas, la calma, donde nuestros riñones quedan recogidos en una banca “de material” pero pensada al milímetro para dar confort a la persona que la utilice. Quiero que te quedes un poquito tranquilo solamente, tu legado está aquí, entre los miles de mujeres y hombres que te conocimos, que trabajamos contigo, que construimos contigo, que bebimos contigo, que aprendimos contigo; créeme querido Carlos que esos anzuelos que nos lanzaste con tu amistad sincera, son fuertes, nos han atrapado y ya no podemos zafarnos, aquí estamos, en el lado difícil de la vida, en el lado de los que intentan aportar soluciones, aportar sonrisas, aportar espacios dignos, anchos, infinitos, espaciosos, autoconstruibles…


Construir con un sentido crítico de la realidad, para transformarla, al menos desde la pequeña parcela del arquitecto proyectista, es quizás amigo, uno de tus más grandes aportes en todos y cada uno de nosotros y que rescato para decirte, para afirmarte que este será nuestro marco teórico, desde el cual participaremos, hablaremos, proyectaremos, criticaremos y seguiremos hasta nuestro último aliento, querido amigo creyendo que sí, que es posible que: LO IMPROBABLE SUCEDA EN EL ESPACIO.


3. NO CONCLUSIONES, SOLO COMPROMISOS PARA SEGUIR CONSTRUYENDO LA ARQUITECTURA APROPIADA

Hablar de tu “obra” querido Carlos González Lobo… Es hablar de la pobreza en el mundo actual, cada vez más millones de habitantes de la Tierra no tienen nada, millones siguen necesitando de una vivienda digna, de una ciudad digna, de una vida digna… de una Arquitectura Apropiada y Apropiable, en definitiva.


Y debemos también remontarnos para entenderte, a los murales de tu tío Jorge González Camarena, del inicio de la televisión a color y popular inventada por tu tío Guillermo González Camarena en México, a los esfuerzos por resolver una salubridad pública de tu padre, Carlos González Camarena.


Debemos necesariamente, hablar de las clases y proyectos que recibiste del arquitecto Antonio Pastrana, de las viviendas populares del arquitecto Juan Legarreta, de las radicales propuestas del arquitecto Juan O' Gorman, de los inicios del ferrocemento de Claudio Caveri en Argentina, de la lógica de las estructuras de ladrillo del ingeniero Eladio Dieste en Uruguay y, debemos entender todo esto, para comprender por qué dedicaste “toda su vida profesional” al esfuerzo de consolidar, proponer y construir la “Ciudad Posible en América Latina”.[2]


Amigo Carlos González Lobo, fuiste un arquitecto que, a lo largo de más de 40 años, buscaste afanosamente una Arquitectura Apropiada a través de propuestas tecnológicas para cubiertas de bajo coste, a través de una práctica proyectual y constructiva solidaria, a través de repensar la ciudad desde la tramificación o lotificación densa con urbanización mínima. Todos estos conceptos juntos, te permitieron “creer” (nos permiten soñar) en la construcción de la Ciudad de Masas, o la Ciudad Posible.


Nos dejas querido amigo como reto último, esa nostalgia de años por la vuelta a la humanización del barrio y a una alternativa barrial que nos permita quizás, reconducirnos hacia la humanización del mundo actual tan tecnológico, tan mercantilizado, tan ajeno con las vitales necesidades del hombre de hoy. Actualmente América Latina y su masa empobrecida, forma parte de ese 70% de la población mundial, que necesita de una arquitectura de urgencia, pero con calidad.


Existe una verdadera “hambre de vivienda”. Porque nosotros los consientes, los tercos, los necios, los que creemos, los loquitos como tú lo fuiste, querido Carlos, opinamos que una de las vocaciones primarias de la ARQUITECTURA, así con mayúsculas, es proporcionar Felicidad y Alegría al habitar humano. Lo que algunos han llamado ¡La poética del habitar!


Y tu Carlos González Lobo, fuiste de los arquitectos que en la “práctica profesional” construiste viviendas que aumentaron los metros cúbicos habitables para pobladores pobres, retomando siempre en tu discurso, “decenas de otros discursos” paralelos, cuando hablábamos amigo, siempre hablabas de mucha gente que camino antes que tú, y que tú los incorporaste a tus andares.


Quiero resaltar amigo que dedicaste tu vida a proponer soluciones técnico-constructivas para esa inmensa capa emergente, de pobladores pobres. Si analizamos con detenimiento tu trabajo profesional querido Carlos, encontraremos a un arquitecto que “se entromete” y que “participa” activamente en la transformación social que requerimos con urgencia y, desde ayer… Porque seamos claros, amigo, el triunfo político, militar y económico en Irak y Afganistán nos han conducido aceleradamente a una ‘calcutización’ del planeta, y nos enfrenta a un panorama desalentador, donde la economía de libre mercado sigue su camino implacable, y los recortes en derechos sociales, civiles, y culturales, siguen detrás de las políticas neoliberales en el mundo de hoy. Este fenómeno se agudizó con la pandemia en los últimos dos años, y ahora sigue voraz con la reciente guerra de Ucrania.


Quiero poner de relieve todo esto, para entender objetivamente, que tus “bóvedas y tus propuestas técnicas y proyectuales Carlos, son algo más, que meros sistemas constructivos “novedosos” para pobladores pobres.


Lo que nos ofreces, y nos exiges, querido Carlos con tu propuesta arquitectónica, con tu propuesta vital es, irremediablemente, nuestro compromiso imprescindible “desde” y, “para”, con la arquitectura y lo que la sociedad espera de ella.


Como decía Clive Staples Lewis: La tarea del educador moderno no es podar las selvas, sino regar los desiertos.


Sigamos pues querido amigo, regando desiertos, zurciendo historias chiquitas que crecen como tus grandes galpones, recontando bolsitas de pinole que llenan de sentido los espacios habitables, entretejiendo lotes chuecos para gastar menos en agua, luz, drenajes, acompañando amorosamente a los pobladores que nos llaman, gritando a los cuatro vientos: ¡Carajo! ¡¿Que no veis que todo esto hace falta?! Enseñando pacientemente una nueva visión arquitectónica, imponiendo nuestra alternativa arquitectónica a su dinámica que arrasa con nuestras ciudades, y fotos, y recuerdos, y aromas, y selvas, y culturas…


Termino querido amigo recordando la película El cartero (y Pablo Neruda), en la que el poeta tenía una grabadora para dejar constancia sonora de sus poemas, y cuando deja la isla, se la regala a su amigo cartero para que siga practicando con la palabra, en algún momento el cartero, le habla de la belleza del cielo estrellado y le dice, mire… ¡Levantando el micrófono al cielo!


Así estoy ahora mismo querido amigo, levantando mi micrófono al cielo para leerte este soliloquio que te he escrito… Quiero decirte que te quiero y te recuerdo mucho cada día, que siempre que hago alguna cosa pienso en ti, y en todas las horas que pasamos juntos charlando, y procuro seguir siendo parte de esta posibilidad de CREER que todo puede ser de otra manera, más amable, más humana, más poética…


A MI MAESTRO


Se ha ido mi querido amigo

Se ha ido mi querido Maestro

Se ha ido mi querido mentor

Se ha ido mi querido Arquitecto

Carlos González Lobo


Me quedo con nuestras pláticas

Me quedo con nuestros paseos

Me quedo con nuestras comidas

Me quedo con nuestras conferencias


La Arquitectura en la Acción

La Arquitectura de la necesidad

La Arquitectura que cobija

La Arquitectura del detalle

La de azotehuela

La de buganvilia

La de pared de piedra


La Arquitectura... Que hace…

¡Que lo improbable, suceda en el espacio!


Abrazos fraternos hasta allí… ¡Donde sea que vayan las buenas almas! Barcelona / México, entre el 12 de abril de 2021 y el 03 de abril de 2022, Investigación y Difusión.


*Humberto González Ortiz es arquitecto por la Facultad de arquitectura de la UNAM, Arquitecto Superior por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, de la Universidad Politécnica de Cataluña y doctor por la misma institución con la Tesis Doctoral "Carlos González Lobo... Caminos hacia lo alternativo dentro del ámbito conceptual, proyectual y contextual de la arquitectura". Actualmente ejerce como Investigador, Crítico de Arquitectura y Consultor de manera independiente. Y es Jefe de Obra desde hace más de 15 años en Barcelona, España. Ante todo, se describe como “Peatón, poeta, fotógrafo, arquitecto y crítico que Reflexiona…Caminando la ciudad”.




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