ALEJANDRO ARAVENA: Mis opiniones acerca de un premio Pritzker vacuo

“El mundo actual se define por la desigualdad, con enormes ventajas para unos pocos a costa del empobrecimiento de muchos: urge un cambio.”

-Periodista Olga Rodríguez-


Nunca he sido amante de los premios, ni de las revistas que los publicitan… Quizás porque desde mi anonimato de investigador de arquitectura nunca he estado ni “así de cerquita” de ninguno de ellos; sin embargo, sí he estado (y estaré siempre) del lado de los ciudadanos anónimos que requieren del conocimiento arquitectónico solidario para intentar, al menos, mejorar sus condiciones inhumanas de inhabitabilidad en la que viven su día a día. Y es desde esta realidad que armo mi trabajo como investigador y crítico de arquitectura, no entiendo otra manera de ejercer la profesión de arquitecto, lo siento.

La realidad pone a la pobreza como el común denominador del mundo actual y la calcutización del mundo sigue extendiendo sus raíces envenenadas por todos los rincones del planeta desde Madrid hasta Tijuana, desde Paris hasta Tegucigalpa, desde Bagdad hasta Estambul, desde Nueva York hasta Barcelona.

Las cifras sobre pobreza e indigencia en Latinoamérica son abrumadoras:

“El número de personas pobres creció en 2014, alcanzando a 168 millones, de las cuales 70 millones se encontraban en situación de indigencia. Se proyecta un aumento en 2015 tanto de la tasa de pobreza como de la tasa de indigencia. De confirmarse estas proyecciones, 175 millones de personas se encontrarían en situación de pobreza por ingresos en 2015, 75 millones de las cuales estarían en situación de indigencia.” (1)

La brecha entre ricos y MISERABLES sigue creciendo de manera exponencial.

¿Hasta cuándo? ¿Cuánto aguantaremos? Y sobre todo… ¿Qué hacemos nosotros arquitectos al respecto? ¿Banalizamos las propuestas de arquitectura? ¿Obviamos la realidad? ¿Premiamos a quienes se alinean con el establishmento el status quode la arquitectura globalizada? ¿Y el reciente premio Priztker Alejandro Aravena, de qué lado de la balanza se encuentra?

¡Aravena está de moda! El arquitecto chileno se ha dedicado a construir una imagen de “luchador social” pero desde su penthousede súper lujo (no me lo tomen literal, es una licencia literaria) y se contradice cuando afirma que, “los arquitectos jóvenes” (¡como él claro!) “no tienen ningún referente sustancial arquitectónico en Latinoamérica”… Y yo le respondo en voz alta: ¡Pero si Latinoamérica tiene inherente en su ADN la “necesidad de buscar y rebuscar una habitabilidad digna!. Latinoamérica ¡está plena de “referentes sustanciales! O es que ¿Aravena no tiene referentes? ¿Aravena cree que él es quien ha inventado la arquitectura social apropiada? Y si es así (que obviamente ¡NO LO ES!) ¿Por qué Aravena se ha convertido “de repente” en el gurú para muchos jóvenes arquitectos latinoamericanos? ¿Por qué habla de vivienda “que crece” sin mencionar LOS MILES de “antecedentes” en América Latina?


Allá por el año 2010 publiqué, con cierta ilusión, sobre Alejandro Aravena lo siguiente: “Uno de los descubrimientos más satisfactorios que aporto en esta ponencia, es el trabajo del arquitecto chileno Alejandro Aravena que confronta ‘desde la práctica profesional’, al gremio arquitectónico tradicional, demostrando que ‘sí es posible’ desde la arquitectura de autor, enfrentar el problema de las necesidades de habitabilidad apropiada entre los más empobrecidos del planeta, siempre alejados de la mesa de diseño de los estudios de arquitectura, al frente del grupo de investigación ELEMENTAL. Varios de sus diseños de ‘vivienda en altura’, nos recuerdan los trabajos de investigación del llamado Gran Galpón que desde hace más de 20 años, viene desarrollando Carlos González Lobo en México.” (2)

Yo fui quien relacioné las propuestas de González Lobo con las propuestas de Aravena en Chile, pero curiosamente, no encontré ninguna referencia de Aravena, no ya con González Lobo, sino “ninguna referencia concreta” hacia la tradición de viviendistas latinoamericanos que han compartido su tecnología sobre techos, vivienda en semilla, planificación urbana, lotificación densa que a lo largo de casi todo el siglo XX, ha tenido una producción enorme en Iberoamérica.


Así de bote pronto me vienen a la memoria por ejemplo: Claudio Caveri, Álvaro Ortega, Carlos González Lobo, Victor Pelli y el CEVE argentino, Eladio Dieste, Rogelio Salmona, Solano Benítez, Mauricio Rocha, Santiago Sirugeda, Julián Salas, Enrique Ortiz o el arquitecto chileno Fernando Castillo (3) y antes Juan O´Gorman, Juan Legarreta o Antonio Pastrana entre muchos otros que, llevan ejerciendo una verdadera cooperación en la acción arquitectónica, con grupos de pobladores que requieren con urgencia "y desde ayer" de una arquitectura solidaria que ayude a construir una verdadera Habitabilidad Humana... y de lo Humano.

Aravena viene a formar parte de estos nuevos “yuppies” que dicen preocuparse de los pobres, preocupación que más bien, y sobre todo en América Latina, viene ligada a intereses oscuros que utilizan el postureo sobre “la pobreza y la necesidad” “de los otros” para intentar desde la llamada arquitectura de autor hacer negocio “con los pobres” para rentabilizar en su propio beneficio, “la pobreza”. Quizás por ello Alejandro Aravena es erigido por el star system(¡que globaliza incluso, las tendencias arquitectónicas!), colocándolo en la palestra y edulcorándolo, y publicitándolo, y premiándolo a través medios adecuados, para que nos vayamos “con la finta”, no vaya a ser que nos dé por rascar un poquito en peinado lleno de gel de Aravena y, descubrir, que él afirma: “no ser un altruista ni tener intención de que ELEMENTAL se convierta en una ONG. Y ocultó o dijo en voz muy baja, que su compañía está financiada por la principal empresa petrolera privada de Chile, COPEC; que los modelos de vivienda incremental no son un descubrimiento suyo, sino que llevan aplicándose en Iberoamérica desde la segunda mitad del siglo XX, mientras que él proponía que surgían de investigaciones desarrolladas en la universidad de Harvard.”(4)


Quizás Aravena es un gran arquitecto, con algunos proyectos realmente interesantes pero que nada tienen que ver con su discurso de “moderno progre del siglo XXI”. Mi propuesta personal es esta: “la arquitectura de palabras”. Y les expongo aquí mis refelxiones y me expongo con ello, a que no estéis de acuerdo conmigo, sólo espero que al menos, reflexionemos de manera coherente sobre la realidad que vive el 70% del mundo pobre que necesita todo, es cierto, pero no exceso de banalidad de algunos progres “y premiados” arquitectos de la banalidad.


Tal como afirma la periodista española Olga Rodríguez: El mundo actual se define por la desigualdad, con enormes ventajas para unos pocos a costa del empobrecimiento de muchos: ¡urge un cambio!

Urge un cambio sí… pero hacia la habitabilidad humana, hacia la sostenibilidad ambiental, hacia la Responsabilidad Social... Y en Alejandro Aravena solo veo snobismo yuppie... o ¡progresismo cool! Y ninguno de los dos me hace ¡tilín!

Y sin embargo veo que hay muchos que les encanta ir de "progres" y vistiendo de Prada, abrazando el discurso de la Necesidad Humana… Y creo que ese, no es el camino. No el mío, por lo menos!


Pero como siempre ¡ésta sólo es la opinión de quien escribe!



Escrito por Humberto González Ortíz



© FUNDARQMX 2020