Chapultepec, un cerro de historia

 

 

OPINIÓN: El 'sagrado' lugar de contemplación y descanso- ya fuera jardín mexica, jardines del Imperio de Maximiliano o del Porfiriato, o el espacio público- tuvo varias intervenciones, entre ellas la del arquitecto Ramón Rodríguez Arangoiti.

 

 

El pasado 18 de abril de 2015 se llevó a cabo un recorrido para conocer la historia urbana, arquitectónica y de paisaje que alberga el Bosque de Chapultepec que, con sus 678 hectáreas, es dos veces el Parque Central de Nueva York y el más significativo en América.

 

 

Hablar de Chapultepec es sumergirse en las capas históricas de la Cuenca de México; pues además de haber sido considerado un sitio sagrado por sus recursos naturales y belleza, también tuvo diversos usos que estuvieron relacionados a momentos históricos relevantes. Haciendo una revisión histórica, leeremos las diversas transformaciones que ha tenido el sitio -incluyendo su arquitectura-; yendo de lo ritual a lo religioso, de lo religioso a lo residencial, de lo residencial a lo militar, al uso mixto que tiene actualmente (recreativo, cultural, residencial e inclusive de poder).

El Bosque mantuvo su vocación– a pesar de momentos de abandono-, de ser un lugar para conectar con la naturaleza, de contemplación y descanso; ya fuera jardín mexica, casa de campo de los virreyes, jardines del Imperio de Maximiliano o del Porfiriato, o el espacio público que conocemos como El Bosque de Chapultepec.

La historia geológica nos remonta hasta los días del Terciario Superior -hace aproximadamente 21 millones de años- cuando se produjo la formación de un cerro que siglos después los mexicas llamarían Chapultepec, una palabra náhuatl que significa: "Cerro del Chapulín".

La topografía y recursos naturales de Chapultepec desde la antigüedad hicieron de éste un sitio estratégico para asentarse y refugiarse. La Arqueóloga María de la Luz Moreno, a partir de material arqueológico, ha concluido que hubo una ocupación de grupos sedentarios en el Preclásico (2,000 a.C.-200 d.C.) mucho antes de la fundación de México-Tenochtitlán. 

Por otra parte, encontró restos de estructuras tipo habitacional y ceremonial aún con recubrimientos y pintura, dando indicios de que los Teotihuacanos y Toltecas pudieron haber habitado en los años siguientes (MORENO, 2000).

 

 

 

Posteriormente, diversos grupos pasaron por Chapultepec, entre ellos destacaron los Tepanecas de Azcapotzalco, quienes alrededor de 1280 d.C., según la correlación más aceptada, dejaron asentar a los mexicas a cambio de una renta en tributos, cultivo y trabajo. 

Los mexicas venían ya de una larga travesía desde Aztlán (1116) y fueron asentándose en diversos pueblos antes de llegar a Chapultepec; el testimonio de lo anterior se plasma en el Códice Boturini o Tira de la Peregrinación. Siguiendo dicho documento, después de 20 años de asentamiento en Chapultepec, los mexicas continúan con su peregrinaje impulsado por los deseos de su dios Huitzilopochtli hasta asentarse definitivamente en el islote de México en el año de 1325.

Al comienzo no les fue fácil asentarse a los mexicas; el agua de la laguna que rodeaba al islote no se podía beber de tanto lodo e impurezas que contenía. En ese momento, a sabiendas de los recursos existentes de Chapultepec y a su cercanía, decidieron acudir a los Tepanecas para negociar el uso de agua pura. Al principio, lo más que lograron los mexicas fue que se les permitiera acarrear un poco de agua a cambio de un respectivo pago. 

Fue hasta después de tres generaciones, aprovechando el vínculo sanguíneo y afecto entre Tezozomoc -tlatoani de Azcapotzalco- y su nieto Chimalpopoca -tlatoani de los mexicas- que se dio la posibilidad de construir un acueducto. Al llegar con los Tepanecas, los consejeros de Tezozomoc seguían estando en desacuerdo respecto a la construcción de un acueducto ya que implicaba darles poder a los mexicas, pero dado al amor que profesaba el abuelo por su nieto -aunque austero-, se logró construir el primer acueducto (DURÁN, 1867).

Las arqueólogas Lourdes López Camacho del MNH y María Guadalupe Espinosa del Centro INAH-Veracruz afirman que el primer acueducto fue hecho de carrizo, piedras y lodo (1418 d.C.) Posteriormente, ya que los mexicas dominaban la Cuenca de México en el periodo de Moctezuma I o Ilhuicamina (1440-1469 d.C.), Nezahualcóyotl, señor de Texcoco, sería el encargado del diseño y construcción del acueducto de Tlaxpana (1454-1466 d.C.). 

Asimismo, se sabe de la existencia de Las Albercas o Baños de Moctezuma, que eran tres manantiales donde se almacenaba el agua con destino a los canales y acueductos para abastecer ciertas partes de la ciudad; se especula que mínimo tuvieron 4 fases constructivas y que contrario a la creencia popular, Moctezuma no se bañaba en éstos por ser el agua potable de la ciudad. Sin embargo, probablemente fue la alberca de Hernán Cortés y La Malinche, de los virreyes, los cadetes del Colegio Militar, el emperador Maximiliano de Habsburgo y Carlota de Bélgica, y el general Porfirio Díaz, entre otros personajes (INAH, 2013).

 

 

 

Chapultepec también fue un lugar de jardinería. Las especies predominantes eran los ahuehuetes, que significa viejo del agua y ahuejotes.

Además, Moctezuma II o Xocoyotzin mandó traer especies exóticas de peces para su cultivo y probablemente se plantaron algunas especies vegetales que agradaban al tlatoani. Existen vestigios que apuntan a la existencia de un templo circular -teocalli- dedicado a Huitzilopochtli, del palacio de Moctezuma, de efigies de tlatoanis, de calzadas, escalinatas, caminos rodeados de árboles y plantas, entre otros (SOLÍS, 2002).

Por todo lo anterior podemos deducir que Chapultepec, además de ser un lugar sagrado, donde se realizaba el rito y fuente de recursos, también era un lugar de descanso para los tlatoanis y algo parecido a un jardín botánico, no muy distante al uso que actualmente tiene el bosque.

 

 

Después de la conquista de México-Tenochtitlán (1521) se le concedió a Hernán Cortés el bosque, siendo parte del Marquesado del Valle. Poco después, por cédula real, en 1530 Carlos V logra que el bosque y el cerro de Chapultepec sean destinados a la recreación de todos los habitantes. En la época virreinal, Chapultepec pasó por varias modificaciones, nuevas construcciones y hasta catástrofes como la explosión de una fábrica de pólvora en 1784.

 

El templo prehispánico construido en la cima del cerro de Chapultepec fue destruido y sobre éste se edificó una ermita franciscana dedicada a San Miguel Arcángel. Una de las características de la capilla fue su base circular, única en toda Nueva España durante el S. XVI y curiosamente la entrada del recinto estaba orientada hacia el oriente, al igual que el templo prehispánico que le antecedió.

 

Parte de su estructura serviría para edificar la torre del Caballero Alto (1878) del Castillo de Chapultepec, en el que también se instalaría un telescopio con fines astronómicos, reafirmando así la relevancia de este punto como lugar ritual, astronómico y hasta estratégico para la defensa del sitio (MORENO, 2000).

 

 

 

De acuerdo con Rubén M. Campos en el libro "Chapultepec: su leyenda y su historia", para 1874, el Virrey Matías de Gálvez manda construir una casa de campo en el bosque y ese mismo año se inicia la construcción. 

El año siguiente comienza el periodo del Virrey Bernardo de Gálvez (1785-1787) y es el tiempo que durará la construcción del primer edificio de la casa de campo, palacio virreinal o lo que actualmente conocemos como el Castillo de Chapultepec. A partir de este momento el castillo sufrirá tanto modificaciones arquitectónicas, como de uso.

 

Años después de su construcción, el Virrey Antonio Flores, por mandato de la corona debe subastar el inmueble y posteriormente, en 1792 se pretende instalar el Archivo General del Reino de la Nueva España  en el castillo, pero nunca se logra. En 1806 el Ayuntamiento de la ciudad de México compra el Castillo para desmantelarlo y vender puertas, vidrios y objetos valiosos de éste.

 

Durante la independencia estuvo abandonado, fue hasta después de un temblor que causó serios estragos en el edificio en el año de 1819 que se inician labores de restauración para poder alojar las instalaciones del Colegio Militar establecido en el inmueble en 1843.

 

En 1847, durante la Guerra de Intervención Norteamericana, el castillo se convierte en fortaleza militar para enfrentar la batalla, dando origen a la leyenda de los Niños Héroes y a la erección de un monumento en el siglo XX. El Colegio Militar se vuelve a usar dentro de dos periodos 1861-1863 y 1882-1914.

 

 

 

El Castillo de Chapultepec tuvo diversos usos entre los periodos anteriores, primero de 1864 a 1867, se convierte en la residencia de los emperadores Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota, hecho que desencadenaría nuevos proyectos a nivel urbano, tales como la traza de la calzada que une las puertas del Castillo con las de Palacio Nacional.

 

Además, el arquitecto Ramón Rodríguez Arangoiti sería el encargado del proyecto de reconstrucción del Castillo, así como los proyectos de arquitectura del paisaje de los jardines y del bosque durante este período.

Para el año de 1872, el presidente Sebastián Lerdo de Tejada convierte el Castillo en su habitación y Porfirio Díaz también lo convierte en residencia oficial presidencial, emprendiendo una serie de modificaciones tanto para el inmueble como para el bosque.

 

En 1878 se manda a edificar el Observatorio Astronómico, Meteorológico y Magnético. Su estadía duró hasta el año de 1883, cuando se ordenó su traslado. A principios del siglo XX, bajo la dirección de José Yves Limantour, se restauró el Bosque, abriendo caminos, colocando fuentes, esculturas y kioscos. Asimismo, se llevó a cabo la excavación para el lago artificial y la construcción de la Casa del Lago. Como parte del Bosque, en 1924 el Zoológico de Chapultepec abre sus puertas al público siendo así el primero de Latinoamérica.

 

El presidente Lázaro Cárdenas en el año de 1939 ordena que el Castillo sea la sede del Museo Nacional de Historia y en 1944 es inaugurado. Pintores como José Clemente Orozco, Juan O 'Gorman, David Alfaro Siqueiros, entre otros más, ornamentaron parte del Castillo con diversos murales que pintaron para éste.

 

Con el crecimiento urbano del siglo, alrededor de los años 60 se concluye el proyecto de la segunda sección, y en 1974 se inaugura la 3a sección del Bosque de Chapultepec. En el resto del siglo se continuaron construyendo edificios culturales y de gobierno, como el Museo Nacional de Antropología, Museo Rufino Tamayo, el Centro Cultural del Bosque, La Escuela Nacional de Danza Folklórica, El Auditorio Nacional, Museo Papalote del Niño, por mencionar algunos.

 

Además de ser el parque más antiguo y extenso de toda Latinoamérica, Chapultepec es uno de los lugares más cargados de historia de esta ciudad; este escrito es sólo un vago acercamiento para relatar los sucesos que ocurrieron en el sitio. Finalmente se busca incitar a leer más acerca del tema y  generar conciencia del gran patrimonio cultural que alberga este sitio de naturaleza, historia y arquitectura. Ver artículo en Obras Web

 

*Licenciada de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Ha escrito sobre arquitectura y trabajado en proyectos de restauración en el sur del país.

 

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